Cómo la victoria de Stacey Abrams podría cambiar el partido demócrata

Reproducimos excerptos en español de un extenso artículo que publicó la revista Time, en inglés, el 24 de mayo 2018. Por Melissa Harris-Perry. Aunque histórico y decisivo, no debería causar sorpresa el que una mujer demócrata negra haya derrotado a una demócrata blanca, Stacey Evans, en una elección primaria del sur. Abrams es el rostro de los demócratas en el sur. Durante años, estrategas políticos como Steve Phillips, autor de Brown is the New White, How the Demographic Revolution Has Created a New American Majority ha venido estado implorando al Comité Nacional Demócrata (DNC por sus siglas en inglés) que cambie su enfoque y apoye a los candidatos de color, especialmente las mujeres de color. La victoria de Abrams en Georgia pudo haber hecho por el DNC lo que la boda de Meghan Markle con el príncipe Harry hizo por la realeza británica: anunció en términos contundentes que los tiempos han cambiado.

Además de considerar los obstáculos estratégicos (Georgia no ha elegido un gobernador demócrata desde 1998) que Abrams va a enfrentar a medida que se acercan las elecciones generales, es igualmente importante cuestionar el impacto potencial de su victoria. ¿Qué diferencia hará realmente si Abrams se convierte en la gobernadora de Georgia?

En la mansión del gobernador, Abrams probablemente tendrá un impacto material en la vida de la gente común. Ella ha puesto el cuidado infantil al frente de su campaña, un tema que ha ocupado un lugar central en su plataforma desde el principio. Ella incluso abrió con este tema el discurso de su victoria:

Juntos, vamos a formar un futuro con una fé sin límites acompañada de una inversión histórica en nuestros niños central para cada decisión que tomamos. Ello significa cuidado de niños asequible para las familias y verdaderos caminos de oportunidad desde su cuna hasta sus carreras. Porque cuando todos los niños de Georgia tengan la oportunidad de alcanzar su potencial, independientemente de su código postal o de los salarios de su familia, podremos alcanzar nuestro potencial como estado — y soltaremos las amarras del pleno poder de nuestra gente.

Estas son posiciones emotivas de una candidata a gobernadora en el Sur, pero décadas de investigación en ciencias políticas muestran que los alcaldes negros de los años 1970 a 1990 marcaron poca o nula diferencia para los pobres y los afroamericanos en las ciudades en lo referente a avances económicos. Es posible que estos nuevos alcaldes negros hayan querido hacer más, pero estaban restringidos por las realidades estructurales fuera de su control: la desindustrialización, la creciente desigualdad de ingresos, la segregación residencial persistente, la resegregación de las escuelas públicas y palancas limitadas de gobernanza urbana a su disposición. En efecto, todo lo que realmente parecieron haber hecho fue gastar más en los departamentos de policía y bomberos, y en ocasiones aumentar el número de contratistas miembros de minorías. Pero jamás pudieron redistribuir los recursos de la ciudad a los residentes más necesitados de servicios vitales e inclusión económica. Estas restricciones estructurales que históricamente enfrentan los ejecutivos negros progresistas mitigan nuestro entusiasmo por la capacidad de Abrams de implementar su visión progresista. Mitigan pero no impiden.

La elección de Stacey Abrams como gobernadora importaría en un segundo nivel político. Por política, nos referimos a las comunidades de base empoderadas que usan sus redes y organizaciones para hacer que rindan cuentas los funcionarios electos, empujándolos a cumplir sus promesas. La atención de los medios estalló con el reconocimiento de Abrams la mañana después de su elección, pero ella no es una recién llegada, y tampoco lo son los cientos de miles de ciudadanos de Georgia que votan por ella.

No es que Georgia haya “despertado” el martes.

El Proyecto New Georgia ha estado en las luchas durante años registrando y educando a los votantes — especialmente a las personas de color, las mujeres de color y las mujeres blancas, y hablando con personas comunes y corrientes sobre los valores y los asuntos que más importan en sus vidas, como el cuidado infantil. Abrams fundó el New Georgia Project con una campaña masiva de registro de votantes en 2014. Ahora está pagando dividendos.

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